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Cantos navideños para evangelizar

La época navideña es una de las temporadas más esperadas por muchas personas. Las calles, plazas y centros comerciales se llenan de un ambiente alegre y festivo repleto luces, decoraciones y villancicos que pueden ser un excelente recurso para compartir el evangelio a otras personas.

Más allá de Blanca Navidad

Desde pequeños en las escuelas nos enseñan a entonar cantos como: Blanca navidad, los peces en el río, el burrito sabanero, Rodolfo el reno, los pastores a belén, etc., que, aunque tienen ritmos pegajosos y fáciles de recordar, se desvían por completo del propósito de la navidad, que consiste recordar que Dios se hizo carne para salvar a todos los que habríamos de creer en él.

Por esta razón hoy te comparto mi top 3 de mejores villancicos para evangelizar:

La Estrella – Evan Craft

Canto inspirado en: Juan 3:16, Lucas 2:1-51 y Gálatas 2:20.
Frases del villancico útiles para evangelizar

“Los pastores fueron a buscar y a adorar a Jesús”: La mayoría de las personas están familiarizadas con el hecho de que los pastores y los sabios del oriente fueron a adorar a Jesús. Puedes aprovechar este conocimiento de los no creyentes para profundizar en la historia de Lucas 2, resaltando que la narración no culmina ahí, sino que aquél bebé recostado en el pesebre creció y vino a la tierra a cumplir un propósito: Morir por nuestros pecados. En este punto puede ser útil explicar cómo es que el pecado nos separa de Dios.

“Vino a traer al mundo paz”: Jesús vino a traer paz a todas las personas que creyeran en él. Así lo menciona Filipenses 4:6-7 que dice: No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.

“Oh cuán grande amor tiene Jesús por mí pues vino a morir. No importó nuestra traición, él se entregó y desde entonces el nació en mi corazón”: Este es el coro de la canción que resume el evangelio en unas cuantas palabras, realzando la belleza del sacrificio de Jesús en la cruz y la manera en la que podemos ser salvos.

Gloria en las alturas – Jonathan y Sarah Jerez

Canto inspirado en: Miqueas 5:2, Lucas 1: 26-33 e Isaías 9: 6-7.
Frases del villancico útiles para evangelizar

“Siglos en oscuridad, esperando una señal, la promesa ¿Cuándo llegará?”: Esta frase es útil para explicar los 400 años de silencio en los que Dios no habló nada a su pueblo y los judíos se encontraban expectantes por la promesa de un mesías que liberaría a su pueblo. El silencio fue roto en Belén cuando nació Jesús.

“Aleluya, Gloria en las alturas, paz aquí en la tierra, un Salvador nació”: El hecho de que Cristo se haya encarnado debe ser un motivo de alegría y gozo, pues es sólo por medio de él que podemos tener acceso a Dios Padre y podemos disfrutar de una plena comunión con él. Todo esto es gracias a que vino a morir por nuestros pecados, dejándonos libres de culpa y haciéndonos justos delante de él.

“Admirable, Consejero, Poderoso, Príncipe de Paz, Padre Eterno, Con nosotros, Luz del mundo, Cristo, Emmanuel”: Cada uno de los nombres dados a nuestro Señor Jesucristo tiene un significado especial que exalta sus atributos y nos ayuda a conocerlo mejor.

Al mundo paz – La IBI

Canto inspirado en: Lucas 2, Salmos 32:1-2, Salmos 7:11 y Filipenses 2:10.
Frases del villancico útiles para evangelizar

“Al mundo paz, nació Jesús, nació ya nuestro rey”: Toda la Biblia trata sobre el Rey y su Reino. Con esta frase se puede explicar la importancia de tener a Jesús como nuestro Rey y la manera en la que él gobierna en nuestras vidas.

“Ya es feliz el pecador, Jesús perdón le da”: El Salmo 32 habla de lo dichosa y feliz que puede ser una persona cuando le son perdonados sus pecados. Esto sólo pudo ser posible cuando Jesús vino a la tierra a vivir la vida perfecta que nosotros no podíamos vivir y con ello tomar nuestro lugar en la cruz.

“Verá toda nación las glorias de su rectitud y de su eterno amor”: Esta estrofa puedes utilizarla para mostrar los atributos de Dios y la importancia de conocerlo por medio de su Palabra, ya que al leer la Biblia podemos saber realmente cómo es Dios.

Estos son sólo algunos ejemplos de villancicos puedes poner en tu casa, en tu carro o en tu negocio en esta temporada navideña y que servirán como herramienta para dar pie a una interesante conversación sobre el evangelio.

¡Recuerda que fuimos llamados a ser luz en medio de la oscuridad!

Autora: Brenda Pérez

Comparte el evangelio esta navidad

La temporada navideña es una de las épocas favoritas del año, de la mayoría de las personas, ya que es un periodo en el que aprovechan para salir de la rutina y pasar tiempo libre familiar en otras actividades. Por ello, es un gran momento para invitar a tus amigos a comer y recordarles el verdadero significado de la navidad.

Hace algunas navidades, unos familiares nuestros, que no son creyentes, nos invitaron a su casa para tener un tiempo de convivencia, acompañada de una cena rica. Fue una noche agradable y llena de anécdotas del pasado que nos llenaron de risa y, a su vez, de un sentimiento de nostalgia, al ver que la “fiesta navideña” ya no era como antes, pues varios de los nuestros ya no están en esta tierra.

La alegría de mi familia inconversa muy pronto se transformó en tristeza, al reflexionar lo corta y vacía que, para ellos, es la vida en la tierra. Sin embargo, este momento fue una oportunidad que Dios utilizó para que les compartiéramos la necesidad de reconocer nuestra fragilidad y condición pecaminosa, nuestra rebeldía contra Dios y para mirar lo que Jesús hizo en la cruz para restaurar su relación con nosotros.

La navidad es más que una “cena rica”

Aunque muchas cosas que hacemos en navidad no son pecaminosas, como tener una cena, en ocasiones nos afanamos y preocupamos más por esto, que por verdaderamente agradecer a Dios por enviar a su Hijo Amado a esta tierra, cuando no lo merecíamos (1 Juan 4:9-10). Por lo cual, es importante recordar que diversos versículos de la Biblia nos enseñan a vivir haciendo todas las cosas para la gloria de Dios (Colosenses 3:23) y no amando las cosas pasajeras de la tierra (1 Juan 2:15).

Podemos honrar a Dios en navidad, aunque no haya cena, pero no podemos tener una cena navideña, sin honrar a Dios. Sin que Jesús esté presente.

La navidad debe reflejar la imagen de Jesús

Que Jesús esté presente en nuestra celebración navideña no significa que debemos esforzarnos por agradar a Dios haciendo “buenas obras navideñas”, como darle de comer a una persona de la calle para “recibir la bendición de Dios”, repartir folletos evangelísticos a favor o en contra de la navidad para que miren nuestra “dedicación a Dios” o reprender el misticismo de los rituales navideños para que vean lo “santo que somos”.

Tener una navidad que honre a Dios significa que reflejaremos la imagen de Cristo todos los días, incluyendo la navidad (Romanos 8:29), pues como ciudadanos del Reino de Dios deseamos que el nombre de Cristo sea exaltado en todo tiempo (Romanos 14:78), por lo que podemos dar un regalo, cenar con la familia, cantar con amigos, abrazar a nuestros seres queridos, ayudar a nuestros vecinos o hacer cualquier otra cosa durante navidad, que no sea pecado, para la gloria de Dios.

La navidad nos recuerda el evangelio

No existe una temporada específica en la que la predicación del evangelio lleve más fruto que en otra, o en la que sea más eficaz hablar de Él, pues cada mañana son nuevas sus misericordias (Lamentaciones 3:22, 23), sin embargo, Dios en su soberanía ha permitido que durante diciembre, en diversas partes del mundo, se entonen himnos de adoración a Él y que se recuerde el nacimiento de Jesús. Por ello, sería necedad de nuestra parte no obedecer el mandato de hacer discípulos a través de recordar el evangelio durante esta navidad.

Comparte con tus seres queridos que Dios se hizo hombre, tal y como lo había prometido (Génesis 3:15), y por obra del Espíritu Santo, nació de una mujer virgen recibiendo el nombre de Jesús, el Hijo de Dios (Mateo 1:18-21). Voluntariamente entregó su perfecta vida al Padre, para recibir en una cruz la santa ira de Dios, que toda la humanidad merecemos recibir por pecar contra Él, el inocente por el culpable (Juan 19:17-19, 30). Con el propósito de que todos aquellos que se arrepientan de sus pecados y crean en Jesús como su salvador y Dios, puedan ser perdonados y volver a tener la comunión perfecta que había en un inicio (Romanos 5:8-11), gracias a que Jesús resucitó, y nos resucitará con Él para vivir junto a Dios por la eternidad.

Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado, y la soberanía reposará sobre sus hombros; y se llamará su nombre Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9:6, LBLA).

Autor: Aldo Pérez

¿Cómo tener una mejor perspectiva de la Navidad?

Se acerca la Navidad y el fin de año, son fechas que a todos nos gusta. Pero no hay que dejar de recordar el verdadero significado de la Navidad así que reflexiona en las siguientes preguntas:

-¿Cuándo escuchas la palabra Navidad qué es lo primero que se te viene a la mente? Tal vez puede ser: regalos, compañerismo, vacaciones, comida, ponche, árbol, adornos o esferas.

Pero ¿Qué es lo que no deberíamos hacer en Navidad?…

Compras Compulsivas

Esto es algo que deberíamos evitar no solamente porque te va a salir más caro o te vas a endeudar, sino también porque debemos ser buenos administradores de lo que tenemos, sabiendo que nuestro dinero no es realmente nuestro (Mateo 25:30).

Tener nuestra prioridad en fiestas decembrinas

El estar adornando la casa, la comida, los regalos, la convivencia no es malo cuando es algo que no tienes como prioridad, pero si eso te tiene preocupado, si tiene toda tu atención, si no te deja dormir bien, es porque se ha vuelto una obsesión y le quita el lugar a lo que verdaderamente es la Navidad (Mateo 6:31-34).

Tal vez estés de acuerdo con lo que acabo de escribir, cuando escuchas la palabra “Navidad”. Creo que es una palabra que ha perdido el verdadero significado de lo que realmente es. Al menos para mí también significa descanso, vacaciones. Pero creo que la Navidad va mucho más allá de eso. ¿Qué es lo que la Biblia nos dice al respecto de eso?

Quizá ya hayas escuchado o leído la historia del nacimiento de Jesús y todas las señales que ocurrieron de que era el Hijo de Dios (Lucas 2:1-20). Pero me quiero enfocar en lo que dice Mateo 1:21 “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. ¿Leíste bien la última parte? “El salvará a su pueblo de sus pecados”. Esto no nada más es un nacimiento, es mucho más que eso.

-Es el cumplimiento de las profecías y promesas, y eso lo puedes ver a lo largo de las historias de la Biblia, (con Abraham, Moisés, Josué, Esdras etc.) que Dios es persistente en querer habitar con su pueblo y en ese momento se estaba cumpliendo con el nacimiento de Jesús, el Rey iba a habitar con su pueblo.

Es un rescate para nosotros

Jesús vino con el propósito de salvarnos, porque nadie más pudo hacerlo (a lo largo de la historia de la Biblia), tal vez si físicamente pero no espiritualmente, vino a cumplir la ley (algo que nosotros nunca podremos hacer), vino a enseñarnos cómo el ciudadano del reino de Dios debe de vivir. Imagínate que el Dios del Universo y de todas las cosas se haya humillado y haya venido a nacer a la tierra para salvar y buscarte a ti y a mí (Lucas 19:10). ¿Puedes ver que es más que un nacimiento, más una fiesta, más que vacaciones, regalos, compras, comida etc.? Ese mismo Rey que te creó en el vientre y que te escogió antes de que dieras tu primer aliento (Salmos 139:13-14), es el mismo Rey que dio su vida para salvarte, aún sin que tú lo conocieras y lo buscaras a Él.

Puedo seguir dando ejemplos y nunca acabaría, pero quiero que veas que hemos perdido de vista el verdadero enfoque (siendo yo el primero). Te pido que medites en esto y recuerdes qué es lo que el Rey ha hecho por ti. Tampoco quiero que me malentiendas y pienses que todo lo he mencionado sobre las vacaciones, compras y regalos esté mal- Pero eso no debe ser nuestra prioridad, sino el estar agradecidos con Dios por lo que ha hecho. El hecho de que viniera Jesús a la tierra no es para quedarnos de brazos cruzados, sino que ahora que nos ha salvado, nos ha dado un propósito y una tarea y estas fechas son buenos pretextos para anunciar lo que Dios ha hecho por nosotros. Continuemos expandiendo el reino de Dios en la tierra, dándole al Rey nuestra vida porque Él lo hizo por nosotros.

Autor: Alberto Pérez

¿Qué hacer en medio de la depresión?

Aconteció en aquella tarde la incapacidad de volver a sentirse ella misma, se le presentaron emociones que la llevaban a comprender que aquel sentimiento de tristeza profunda, vacío interno, pensamientos negativos recurrentes, sentimiento de soledad persistente, ansiedad, mareas tormentosas y amaneceres sin esperanza; eran signos de que había caído en la enfermedad del siglo XXI. La depresión.

Génesis 3 narra que la muerte entró al mundo perfecto de Dios, y las enfermedades y pecados que antes no existían comenzaron a aparecer desde ese momento.

La depresión es la coalición entre la impureza de las acciones pecaminosas que genera el corazón y las causas orgánicas de nuestro cerebro.

¿Cómo se manifiesta la depresión?

Como un gran bajón de ánimo y de las fuerzas, como una tristeza que carcome el alma hasta producir debilidad y una terrible desesperanza. (Sal.32; 3). Tu vida se descompone; las relaciones, los hábitos, los apetitos (1 Rey. 21;4) , la salud mental, y la autoconfianza.

El estilo de vida moderno, la competencia y una vida demasiado tirada a lo meramente material, son generadores de la tan mentada enfermedad. Por allí he leído que el 70% de las enfermedades humanas tienen que ver con malos hábitos humanos, o sea, comportamientos, conductas y soluciones incorrectas que se dan ante un problema de la vida y que no es provechoso para la salud.

¿Es la depresión algo nuevo?

Como epidemia, es algo nuevo, pero la tristeza del corazón siempre a ennegrecido las almas de los hombres de todas las generaciones, aun desde la cuna de la humanidad. Ana, madre de Samuel tuvo depresión; su corazón estaba afligido debido a la imposibilidad de formar una descendencia familiar (1 Sam. 1; 3-18). También como fue el caso del Rey David, víctima de depresión a causa de su propio pecado (Sal.38;3-22). Y como lo hemos venido estudiando; Nehemías, deprimido a causa del pecado del pueblo (Neh. 1). Entre otros seguidores de Dios mencionados en la biblia.

El corazón triste necesita soluciones y no tan solo palabras dulces, ni mucho menos palabras huecas carentes de apoyo y comprensión salidas por la boca de las personas que son testigos de la depresión de un individuo. Irónico, porque durante la depresión sabes que quieres volver a ser feliz pero no sabes como ir por esa paz, plenitud y felicidad.

¿Qué hacer en medio de la depresión?

En 1 Samuel 1:10 Ana recurrió a la casa de Dios y expuso todas sus inquietudes ante Él; lloro, abrió sus sentimientos, canalizo cada una de sus tristezas, fue sincera en decirle lo que más deseaba, y lo hizo con todo el dolor que profundamente estaba sintiendo. Ella deposito su confianza en Dios y estaba segura de que Él haría lo mejor para su vida. Ya no había nada más que ocultar, su sufrimiento no había terminado, Dios hizo la obra en ella y como dice el encabezado en el texto: “…no estuvo más triste” ( 1 Samuel 1:18 ).

Cuando tenemos depresión es de suma importancia confiar en los planes perfectos que Dios tiene para nosotros. Cuando estamos inmersos ante problemas hacemos ojos ciegos a el plan perfecto que Él tiene para nuestra vida. Yahweh utiliza mil y un circunstancias para moldearte en su camino a la vez que te genera dependencia radical en Él.

Meditar en el evangelio, buscar ayuda en la consejería de tu iglesia, descansar en Dios, estar en constante comunicación con el Padre, arrepentirte de tus pecados, desahogarte de todo aquello que te hace hundirte escribiéndolo o llorando, desahogarte de tus pensamientos y sentimientos con las personas que más confías, al igual que el renovar tu mente a pensamientos positivos y el cambio de tus hábitos diarios para mejores; te harán salir de la Depresión.

Ana en un punto sabía que Dios había hecho la obra en ella, no supo la hora, ni el día en el cual se le devolvió el gozo; pero su corazón había recibido lo que deseaba, ahora sabía con certeza que el gobierno de Dios es universal, y que sólo una persona que depende de un Creador, que es sustentador y fiel, puede dejar sus tristezas en Él. Ella miró hacia el cielo, y el Señor del Cielo le permitió ver las cosas desde otra perspectiva, haciéndole notar que cuando el hombre se encuentra con Él no existen carencias significativas que ahoguen el alma, sino siempre posibilidades eternas más allá de las circunstancias temporales. El corazón del Señor es el lugar “donde no hay griego, ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”, Colosenses 3:11. (Sal.145:16; Sal. 119:49-50; Sal. 16:11; Juan.16:33).

En Conclusión

La depresión nos hace sentir la debilidad de nuestra humanidad, pero no disminuye el poder de Dios. Y como compañero de lucha, tú puedes ser un canal de bendición a través de tu testimonio vivido en éstas circunstancias tormentosas.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28.

Autora: Yazmín Fernández

¿Cómo guardar nuestro corazón de la idolatría?

En el Antiguo Testamento observamos que la idolatría implicaba adorar a dioses distintos a Jehová. Los pueblos paganos, e incluso Israel, mostraron reverencia, respeto y devoción a dioses hechos por ellos mismos al rendirles su tiempo, recursos y vidas. Por otro lado, en el Nuevo Testamento el concepto “se aplica también a la excesiva valoración de cualquier criatura, de modo que toma el lugar del Creador”. (Nelson, 1998).

En la actualidad podemos seguir cometiendo este pecado. Solemos olvidar que hacemos de nuestros intereses, sueños, seres queridos o nosotros mismos, un ídolo. Guardar nuestro corazón de la idolatría puede parecer una misión imposible, pero a través de la Biblia, Dios nos muestra cómo Él nos libera de todas las cadenas de la idolatría.

Para profundizar en el tema, te invito a que medites en los siguientes tres puntos.

La idolatría es esclavitud

Cuando damos todos nuestros recursos hacia el objeto de nuestra adoración, vivimos expectantes a lo que podamos recibir de él. Creemos que una carrera universitaria, trabajo, reconocimiento social o una pareja pueden darnos la felicidad que anhelamos. Estos objetos son temporales y, por lo tanto, sólo ofrecen un alivio momentáneo a nuestras necesidades. Cuando ponemos nuestro gozo en las cosas finitas, es evidente que nuestro gozo también terminará, intentaremos buscarlo en algo más, y así sucesivamente. Este ciclo genera esclavitud y dependencia.

Dios ya nos ha librado de la mayor esclavitud en la que nos encontrábamos

De la misma manera que Israel fue librado de la esclavitud en Egipto, Dios nos ha librado de la mayor esclavitud en la que nos encontrábamos. Él murió por nosotros para traernos de muerte a vida y liberarnos de las cadenas del pecado.

Guardar nuestro corazón de la idolatría es posible gracias al evangelio. Junto con Cristo, hemos sido sepultados y resucitados para caminar en una nueva vida (Ro. 6:4). En respuesta, Dios nos pide que le amemos con todo lo que somos y tenemos: con todo nuestro corazón, mente y fuerzas (Mt. 22:30-34). Así, debemos dar todos nuestros recursos al único que sí es digno de recibirlos.

Es necesario examinar nuestras vidas y reconocer si tenemos ídolos que nos impidan tener una relación profunda con nuestro Señor. A diferencia de los ídolos, Dios escucha nuestro clamor y nos perdona si nos arrepentimos de depositar nuestra confianza en dioses creados por nosotros. Los ídolos nos esclavizan, mientras que el único Dios verdadero nos libera.

Dios nos protege y bendice al adorarle solo a Él

Para guardar nuestro corazón de la idolatría debemos reconocer que no hay otro que pueda salvarnos de nuestra condición, de la manera en que Cristo ya lo hizo en la Cruz. Por tanto, podemos afirmar que los ídolos nos traen todo lo contrario a lo que buscamos en ellos. Los dioses falsos que creamos solo nos alejan de Dios y nos impiden caminar, con una visión clara, la vida que Jesús ya nos ha dado.

Adicionalmente, nuestro Dios no solo nos libera, sino que nos protege a través de sus mandamientos. Él nos ha dejado su Palabra para recordarnos con qué autoridad nos habla y cuál es su voluntad para nuestras vidas.

Podemos ejemplificarlo en los primeros seis versículos de Éxodo 20. Dios comienza diciendo quién es Él y qué fue lo que hizo. Posteriormente, instruye a su pueblo para recordarle que Él es el único Dios al que debían honrar. Y, de manera inmerecida, al final les ofrece palabras de aliento: Dios hace misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos.

Finalmente, te invito a que descanses en las maravillosas promesas y verdades que Dios nos ha dejado en su palabra. Busquémosle solo a Él, pues por su misericordia y bondad, en el Señor, ya tenemos todo lo que necesitamos.

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”
Juan 17:3.

Autora: Felitsa Denisse Cruz Maldonado

6 Consejos para glorificar a Dios en la escuela

Como cristianos es común que hayamos escuchado que debemos glorificar a Dios, pero a veces no sabemos a qué se refiere esto o cómo hacerlo. Es por esto que para iniciar podríamos preguntarnos, ¿qué es “glorificar a Dios”?.

Glorificar a Dios es vivir de una manera que le agrade y refleje. De hecho, para eso hemos sido creados los humanos, esto lo vemos desde Génesis, “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…” (Génesis 1:26). El Dios trino nos creó a su imagen para reflejarle. Así que ¿Cómo glorificar a Dios en la escuela? Permíteme darte algunos consejos para lograr cumplir esto:

Lee la Biblia

¿Cómo dar gloria a un Dios que no conocemos? Dios nos ha revelado las Escrituras porque es un Padre misericordioso que quiere que le conozcamos y amemos. Es fundamental para la vida del creyente la lectura constante de la Palabra de Dios. No podemos amar ni reflejar a quien no conocemos. Además, son solo las Escrituras las que pueden alumbrar nuestro camino en este mundo de tinieblas y darnos sabiduría (Salmo 119:130).

Ora constantemente

Es necesario acudir a Dios en oración para que sea Él quien nos ayude a confiar en su control y no estar afanosos por las presiones que la escuela suele implicar (Filipenses 4:6). Puedes orar a Dios antes de tus clases, antes de hacer tu tarea o un examen, esto te ayudará a descansar en su cuidado y poner cada una de tus actividades en sus manos, en lugar de estresarte al no lograr tener el control de todo. También, gózate y dale gracias por todo lo que Él en su gracia te ha dado y permitido, porque aún las situaciones difíciles las usa para el mayor bien que es hacernos cada vez más como Cristo (Romanos 8:28-29).

Confiesa tus pecados

Seguimos cayendo cada día, a pesar de ser nuevas criaturas en Cristo, es por esto que nuestro Padre nos llama a correr a Él en arrepentimiento y confesión por cada uno de nuestros pecados (Proverbios 28:13). Recuerda que Dios es fiel y justo para perdonarte, ¡arrepiéntete de tus pecados y apártate de ellos! ¡Vive como un hijo obediente al Padre celestial!

Aprende a depender de Cristo

Sinceramente, no podemos hacer nada que sea digno de honrar a Dios si tratamos de hacerlo en nuestras propias fuerzas, esto es porque somos débiles, somos pecadores, pero esto no es algo que nos debe desanimar sino fortalecer y dar descanso, porque Él ha dicho “… Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9a). No se trata de lo que tú puedas hacer sino de lo que Él ya hizo y continúa haciendo en ti. Así que reconoce tu debilidad y recuerda que necesitas depender totalmente de Cristo para que sea Él quien viva en ti (Gálatas 2:20-21), te fortalezca y pueda glorificarse con tu vida.

Comparte el evangelio

Uno de los principales llamados que Dios nos hace es ser sembradores del evangelio. En la escuela puedes glorificar a Dios al compartir las grandiosas noticias de salvación en Cristo con tus compañeros y amigos.

Examina tu corazón

Dios sí nos llama a esforzarnos en cada área de nuestra vida, incluida la escuela, pero esta no debe ser nuestra principal prioridad, sino nuestro llamado en Cristo. En ocasiones nos centramos tanto en la escuela que podemos llegar a convertirla en un ídolo al que adoramos tanto que estamos dispuestos a pecar por obtener lo que queremos, por ejemplo: al hacer trampa en un examen para sacar buenas calificaciones, al poner nuestra identidad en lo que otros dicen de nosotros y buscar nuestra propia gloria al anhelar ser populares o incluso caer en ansiedad al querer tomar el lugar de Dios e intentar tener el control de todo, lo que solo nos llevará a frustrarnos cuando las cosas no resulten como las planeamos.

Todos estos son pecados que no agradan ni glorifican a Dios, son un intento de alabarnos a nosotros mismos o a cosas mundanas. Como hijos de Dios no somos llamados a conformarnos al patrón de este mundo caído, sino a ser transformados para vivir conforme a la buena voluntad de nuestro Padre. ¿Por qué poner nuestra esperanza en cosas pasajeras si es Dios quien tiene el control? (Daniel 2:21) aprendamos a depender de Él y descansar en su soberanía.

Hemos sido creados para adorar al único Dios digno de alabanza y esa debe ser nuestra prioridad, así que examina tu corazón, pregúntate ¿cuáles son mis prioridades? ¿Estoy viviendo para Dios o para cualquier otra cosa del mundo? ¿Cuáles son mis motivaciones? y pide a Dios que te ayude a hacer los cambios necesarios en tu vida.

Sometámonos a Dios y vivamos para darle gloria en todas las áreas de nuestra vida, recuerda que ese es el propósito de cada uno de nosotros como hijos suyos. Oro a Dios que este artículo sea de bendición a tu vida y te ayude a glorificarle cada día.

Autora: Alexia Taylor Jiménez

¿Cómo glorificar a Dios en el trabajo?

El trabajo, aunque muchas veces no lo parezca, es una bendición de la gracia común de Dios (regalo de Dios para creyentes y no creyentes). Es el medio por el cual podemos adquirir alimento, vestido, calzado, transporte, entretenimiento, etc.

Si te has incursionado en el mundo laboral, probablemente ya has acumulado diferentes experiencias o anécdotas con jefes y compañeros de trabajo, algunas buenas y otras muy desagradables. Independientemente de la situación en la que te encuentres, debes recordar que si has creído en el evangelio, Dios te ha llamado a ser luz en el lugar en el que te encuentras como lo menciona Mateo 15:14.

Más allá de ser un buen empleado

Es común escuchar consejos como: “Sé un buen trabajador”, “llega temprano” u “obedece a tus jefes”. Todas estas acciones son buenas. Sin embargo, una persona no creyente puede cumplir con estos requisitos sin intenciones de glorificar a Dios. Entonces ¿de qué depende si una persona glorifica a Dios o no? De las intenciones y motivaciones del corazón:

Si buscas a toda costa llegar a tus metas o cumplir con tus deberes para ser reconocido por tus jefes o para que tus compañeros vean “lo dedicado y esforzado que eres”. Si sufres más cuando cometes un error en tu trabajo, que cuando pecas contra Dios. Si haces todo tu trabajo para que vean “lo mucho que haces y lo mucho que te esfuerzas” para “darle gloria a Dios” pero sabes en tu interior que sólo quieres el reconocimiento humano y que vean lo “buen cristiano que eres”, entonces no estás glorificando a Dios, lo que buscas es glorificarte a ti mismo y a esto Dios lo llama idolatría.

Para poder glorificar a Dios en el trabajo, es decir, reflejar el carácter de Jesús en nuestras acciones y pensamientos. Es fundamental recordar nuestra nueva identidad en Cristo que parte del evangelio.

Glorifica a Dios en medio del agotamiento laboral

¿Has sentido que nadie entiende cuando estás lleno de actividades? ¿El estrés te consume? Gracias a que Jesús vino en forma humana, puedes descansar en el hecho de que él también habitó esta tierra corrompida y sabe lo que implica trabajar, estar cansado, tener días llenos de ocupaciones.
Tomate unos minutos durante tu jornada laboral para expresarle a Dios en oración tus preocupaciones y para pedir sabiduría, la cual dará abundantemente y sin reproche (Stg 1:5).

Glorifica a Dios sujetándote a tus jefes por amor

El evangelio transforma las motivaciones de nuestro corazón pecaminoso en un genuino deseo por reflejar a nuestro salvador en cada área de nuestra vida, al recordarlo será más fácil obedecer mandatos como: Ser obedientes a nuestros jefes y tratarlos con respeto, aún si son personas difíciles de soportar (1 P. 2:18) con un corazón sincero que teme a Dios (Col. 3:22) . De esta manera podremos servir a nuestros jefes con libertad, sabiendo que tenemos un Señor que nos ha dado una nueva identidad y con la ayuda de su Espíritu Santo, podemos vivir como ciudadanos del Reino Celestial en la tierra.

Sé un buen trabajador pero no pongas tu identidad en tu labor

Puede que tengas el empleo de tus sueños, seas un exitoso emprendedor o tal vez la necesidad económica te ha llevado a aceptar un empleo que no te agrada tanto. Cualquiera que sea tu situación, es importante que recuerdes que tu identidad no te la da tu profesión u oficio, tampoco tu salario, ni tu conocimiento específico en un tema. Tu identidad te la da Cristo cuando crees en el evangelio.

Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios (Jn 1:12).

En conclusión, debido a que Cristo no solo vivió y murió, sino que también resucitó y ascendió, podemos tener la certeza que por más abrumador que sea nuestro trabajo en esta tierra, nuestro trato con clientes, o por más magnífico y beneficioso que sea nuestro salario y actividades laborales, los empleos como los conocemos en la actualidad no existirán cuando Dios instale completamente su Reino en la tierra. Por lo tanto, reflejemos la imagen de Cristo en nuestras acciones, compartamos las buenas nuevas del evangelio a otras personas y todo lo que hagamos, sea de palabra o de hecho, hagámoslo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él (Colosenses 4:17).


Autora: Brenda Pérez

Consejos prácticos para hacer iglesia en casa

Todos los seres humanos constantemente nos enfrentamos a diversas decisiones complejas que debemos tomar: permanecer en un trabajo o buscar otro, comprar o mejor ahorrar, estudiar una licenciatura u otra, casarse o esperar más tiempo, permanecer en un lugar o moverse, etc. Sin embargo, tener iglesia en casa ayudará a tu familia a tomar decisiones más sabias y enfrentar los problemas diarios con la ayuda de Dios.

Iglesia en casa es el nombre dado a la instrucción bíblica de hacer oración, meditar, memorizar, adorar, hablar y estudiar la Palabra de Dios en familia. Al ser un mandato reiterativo en la Escritura (Dt 6:6-9; Gn 18:19; Sal 78:5-7), queremos compartirte algunos consejos prácticos para que puedas hacerlo en tu hogar.

Asigna un tiempo durante la semana

Vivimos en un mundo en el que las personas constantemente están corriendo y haciendo gran cantidad de actividades para poder vivir, sin embargo, aunque no es pecado trabajar o ir a la escuela, Dios hace énfasis en buscar primeramente su reino (Mt 6:31-34).

Ponte de acuerdo con tu familia para asignar un tiempo, preferentemente corto, en el que puedan reunirse para estudiar la Biblia, procurando que sea en un horario y espacio cómodo para ellos, con la finalidad de evitar distracciones.

Comienza con oración

Definitivamente no hay nada que podamos hacer sin la ayuda de Dios (Jn 15:5), por ello, es importante comenzar confesando nuestros pecados y pidiéndole dirección a Dios, en oración, para que puedan conocerlo por medio de Su Palabra y ser conformados a la imagen de Cristo (Fil 1:9-11).

Se breve en tu oración, para evitar que sea tedioso para tus hijos pequeños o familiares. Si hay más cosas por las que te gustaría orar, puedes anotarlas en una hoja y asignar diferentes días para orarlas.

Establece un plan

La Biblia, al ser la revelación de Dios y su reino, es poderosa para transformarnos y enseñarnos la voluntad de Dios para nuestras vidas (2 Tim 3:16-17), por lo cual, es fundamental designar un plan para estudiarla junto con tu familia.

Existen muchas maneras de hacerlo. Puedes repasar nuevamente el sermón del domingo, estudiar un libro de la Biblia desde el principio, meditar en las parábolas de Jesús, leer un salmo, reflexionar en algún proverbio, ver videos bíblicos cortos, estudiar un libro edificante, analizar la letra de alguna alabanza, entre otras. Te aconsejamos que te acerques al equipo pastoral para que te puedan brindar otros recursos bíblicos.

Si tienes hijos pequeños, asigna un cuaderno especial para pedirles que te dibujen la breve enseñanza que les compartiste, canta alabanzas cortas y sencillas para reflexionar en su letra, ponles videos bíblicos para niños, pregúntales si hay algo que les preocupa o algo por lo que estén felices para agradecer a Dios en oración.

Algunas cosas a evitar

• Evita querer hacer todo en un solo día – procura que sea variado.
• Evita creer que sabes todo – investiga lo que desconozcas.
• Evita utilizar expresiones complejas – opta por traducciones más sencillas.
• Evita las distracciones – silencia los dispositivos electrónicos.
• Evita utilizar la Biblia para atacar – comparte sus verdades en amor.
• Evita ignorar la narrativa bíblica – observa cómo apunta a Cristo y a Su Reino.

Dios nos dio la tarea de profundizar en el estudio de Su Palabra para conocerlo por medio del Hijo (Jn 5:39). Recuerda que lo importante no es la cantidad de versículos que vean, sino dedicar un tiempo constante en familia para conocer a Dios, adorarlo y darle gracias por haber restaurado su comunión contigo a través de la obra redentora de Cristo.

Autor: Aldo Pérez

¿Cómo vivir en pureza durante la juventud?

Quiero empezar haciendo unas preguntas. Te invito a que las reflexiones y medites en ellas: ¿Has pensado en cómo es vivir en pureza? ¿Te has puesto a reflexionar si puedes vivir puramente? ¿Cómo vives tu vida? Una vez que has reflexionado cómo vives tu día a día, ¿Crees que vives en pureza? Las respuestas están en la Palabra de Dios, sólo ahí podemos encontrar las respuestas.

Acompáñame a leer Salmos 119:9, parece un versículo sencillo, corto, pero muy profundo. Comienza con una pregunta:

¿Con qué limpiará el joven su camino?

En nuestro caso, en nuestra vida cotidiana tenemos diferentes herramientas que nos ayudan a limpiar otras cosas. Por ejemplo, un trapo, una jerga, una escoba, un jabón, etc. Esas herramientas fueron creadas para limpiar, y si para eso fueron creadas, es porque algo se necesita limpiar, no limpiamos algo que ya está limpio, si todo estuviera limpio no hubiera existido la necesidad de crear esas herramientas.

Entonces, veamos, lo primero que quiero que notes es que el joven va a limpiar su camino . ¿Eso qué significa? Significa que en el camino va a haber suciedad, significa que en el camino va a existir polvo, lodo, tentaciones que harán que el camino esté sucio, pedregoso y difícil de pasar sin mancharte. Creo sin duda que para los jóvenes en nuestra actualidad, el camino está lleno de suciedad y que constantemente estamos a un paso de ensuciarnos.

Estamos rodeados de Series, Películas, Música, Instagram, Facebook, Tiktok o Netflix, que en su mayoría, tiene cosas que no glorifican a Dios, y muchas veces (seamos honestos) la pureza no está presente en esas regiones. No quiero decir tampoco que todo es malo, y que no debes tener Netflix, sin embargo, a lo que quiero llegar es que nos podemos desviar fácilmente.

Es por eso que solos no vamos a poder, necesitamos la ayuda de Dios, y como menciona Job: “hacer pacto con nuestros ojos” (Job 31:1-4). Guardar nuestra vida, mente y corazón (Proverbios 4:23). Eso lo vamos a lograr siempre y cuando nuestra vida esté fundada en Él.

Creo que todos nos hemos desviado, todos nos hemos ensuciado (Romanos 3:10-12).

¿Qué podemos hacer para estar limpios de nuevo?

Aquí el Salmista nos da una simple respuesta que es: “Con guardar tu palabra” . No sé tú pero al menos yo no guardo Su Palabra, constantemente caigo y pido a Dios por restauración.

Ahora, ¿Qué significa “guardar” la Palabra de Dios? Es el hecho de meditar, analizar y recordar, no siempre, sino continuamente la Palabra de Dios. El salmista en otro pasaje menciona “Tu alabanza estará de continuo en mi Boca” . Cientos de años más tarde Jesús dijo en Juan 14:15,21, que si lo amas guardas sus mandamientos (Su Palabra). Más tarde en Juan 17:17, Jesús mismo oró por ti y por mí. En el monte de los Olivos el oró: “Santifícalos en tu Verdad, tu palabra es Verdad” . No podemos guardar Su Palabra por nuestras propias fuerzas, verás que caerás fácilmente, pero podemos ser santificados, es decir, apartados, a través de Su Palabra.

¿Qué tal tu vida? ¿Lo amas? Puedo decir con Pablo que caigo aunque no quiera, pero el problema no está en las aplicaciones, no está en las personas de afuera sino lo que está en mi corazón, mi pecado, Romanos 7:17-20. Estamos sucios y lo único que nos puede limpiar y darnos pureza es la sangre de Jesús, el “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” y
¿Cómo lo hace? La respuesta está en 1 Juan 1:9:

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

La única forma de vivir una vida pura es teniendo un arrepentimiento genuino; un creyente no es creyente porque no peca, sino porque cuando peca se arrepiente. La vida del creyente no está enfocada a lo que nosotros podemos lograr, sino en lo que Dios logra en nosotros. Nosotros no podemos cumplir a la perfección Su Palabra, por eso Él vino y lo hizo por nosotros, y ahora nosotros no vamos a decir “bueno no voy a poder, ya ni modo”, sino por amor a Él vamos a esforzarnos y ser valientes (Esdras 10:4, Josué 1:6, 7, 9) y vivir una vida que a Él le agrade.

¿Cómo voy a vivir en pureza? Mediante una vida que guarde Su Palabra, que medite en Dios (Filipenses 4:8-9), que esté sujeta a Dios y, que cuando caiga, se arrepienta y continúe con la carrera que tiene por delante.

Autor: Alberto Pérez.

¿Cómo glorificar a Dios con tu matrimonio?

El señor “Ego” y la señora “Ísta” han decidido casarse y formar la familia “Ego-Ísta”. En este caso su matrimonio está descrito a la perfección por el nombre — ¿qué crees que les esperará?

¿Qué puede salir mal?

Por su naturaleza caída el ser humano busca su propio bienestar antes que el de los demás. Como seres caídos buscamos satisfacer nuestros deseos por sobre los deseos de otros. Cada matrimonio tiene un nombre distinto en la invitación de boda, pero de una manera alegórica el apellido es el mismo, en nuestro caso fue Eduardo Ego y Brenda Ísta, ¿qué puede salir mal?

Dios diseñó el matrimonio

Dios instituyó el matrimonio, él diseñó cómo debía ser, unió a dos seres humanos hechos a imagen de Dios, varón y hembra los creó (Génesis 1:27), para que el uno y el otro pudieran disfrutar de su compañía y complementarse, pues sabía Dios que no era bueno que el hombre estuviera solo (Génesis 2:18). Esta pareja tenía una comunión perfecta, no había nada que les impidiera ser transparentes, en otras palabras, no había deseos egoístas ni nada que ocultar. Esta hermosa relación se vio afectada por la desobediencia del hombre hacia Dios. Después de esto, cualquier relación entre dos seres humanos, corrompidos por el pecado, no sería igual de hermosa que la relación entre dos seres humanos sin corrupción.

Una vez corrompida esta relación, cualquier persona debe tener presente que, por nuestra naturaleza caída, somos pecadores. Soy un pecador y cualquier mujer con la que yo considerara casarme, y con quien me casé, también lo será. Tú amigo lector(a), también lo eres, por naturaleza somos egoístas, piensas sólo en ti, no podemos negar este hecho.

Poniendo un ejemplo práctico

Piensa en una vez que tu esposa(o) te haya hecho enojar (seguramente han de ser pocas veces, ¿verdad?).

Si NO eres egoísta, lo primero que piensas es en reconciliarte, aunque tu cónyuge no esté arrepentido o no quiera pedirte perdón. Pero SI eres egoísta, pasan por tu cabeza frases como: “yo no tengo por qué pedir perdón”, “él fue el que se equivocó”, “ella tiene que venir a pedirme perdón”, etc. Puede pasar mucho tiempo hasta que uno de los dos decida tratar de arreglar las cosas, hay quienes aún están peleados con su pareja y llevan meses enojados ¿con quién te identificas más?

Dios no diseñó el matrimonio para que fuera así, tenemos relaciones imperfectas por el pecado que habita en nosotros. Por esta razón sabemos que en nuestro matrimonio todo puede salir mal. Esto no debe desanimarnos, al contrario, como creyentes esto nos lleva a recordar que alguien ya nos libró de este “cuerpo de muerte”, fue Jesús mismo quien, por la fe en su muerte expiatoria, nos ha hecho nuevas criaturas. Por la fe, la familia “Ego-Ísta” ha recibido una nueva naturaleza y con ella una nueva esperanza.

¿Cómo podemos glorificar a Dios con el matrimonio?

Por la fe en Jesucristo podemos apegarnos al divino diseño original de Dios (a pesar de estar en una relación entre dos pecadores). Por la fe en la sangre derramada de Jesús en la cruz, podemos reflejar la imagen de Dios a nuestro cónyuge, a nuestros hijos, familia, vecinos y amigos. Así también podemos derramar el mismo amor que Dios ha derramado en nuestros corazones (Romanos 5:5) y podemos amar a nuestra esposa como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:23), con un amor incondicional, inalterable, eterno, misericordioso y perdonador. Al hacer esto traemos gloria a Dios.

En conclusión

Como creyentes, sabemos que somos pecadores justificados por la justicia de Cristo y podemos glorificar a Dios por medio de Él. Lo glorificamos en nuestro matrimonio cuando ejercemos las disciplinas espirituales, como leer la Biblia, orar, meditar y memorizar la Palabra de Dios, etc. Si no haces ninguna de estas actividades con tu pareja, te invito a que lo hagas, hoy es la oportunidad que Dios te da para cambiar. Sin embargo, también glorificas a Dios, en tu relación matrimonial, al reflejar el amor de Dios hacia su iglesia. Por ejemplo, cuando:

• Amas a tu cónyuge
• Reconoces tus faltas y pecados en contra de tu cónyuge
• Pides y otorgas el perdón
• Sirves en lugar de ser servido
• Dejas de ser egoísta y buscas el bien de tu pareja antes que el tuyo
• Buscas el bienestar espiritual de tu pareja

Dios nos pide que nos soportemos los unos a los otros, “soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.
Colosenses 3:13‭-‬14 (RVR1960).‬‬

Así mostramos un pequeño destello de la imagen de nuestro Dios en el matrimonio y…

“Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
Mateo 5:16 (LBLA).

Autor: Eduardo Tapia