CIUDADANOS CELESTIALES, EN REINOS TERRENALES

En una de las oraciones más comprehensivas del Señor Jesús, Él dijo, “no te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno” Juan 17:15. Es claro, entonces, que la permanencia del Cristiano en el mundo no es accidental sino con un claro propósito. Jesús mismo da tal propósito en el versículo 18 cuando declara, “como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.”